Familias adineradas de EE. UU. cambian la escuela tradicional por tutores de IA
La mayoría de los estadounidenses desconfía de la inteligencia artificial: encuestas han mostrado que ni siquiera confían en que un sistema de IA identifique correctamente qué ingredientes son seguros para poner en una pizza, y muchos rechazan escuchar música generada por estas herramientas. Sin embargo, ese escepticismo no ha detenido a un grupo de familias adineradas en Estados Unidos, que está reemplazando la escuela tradicional por programas educativos basados en inteligencia artificial.
Compañías como Forge Prep y Alpha School cobran a las familias decenas de miles de dólares al año para que sus hijos participen como una especie de probadores de tutores de IA y "talleres interactivos basados en proyectos" (traducción propia). Silicon Valley ha sido, previsiblemente, una de las zonas donde más ha crecido esta tendencia.
El caso de un inversionista de Silicon Valley
Shaun Johnson, un inversionista de capital de riesgo radicado en San Francisco, contó a The Wall Street Journal que planea inscribir a su hijo en un kínder de Alpha School que cuesta 75,000 dólares al año. "Reconocemos que la educación probablemente está rota tal como está, y va a haber emprendedores que intenten arreglarla (...) uno quiere que alguien sea capaz de pensar con rapidez y desenvolverse en el mundo, no necesariamente recitar datos de una disciplina en particular", declaró Johnson (traducción propia).
No queda claro, sin embargo, cómo una IA con fama de ser complaciente en exceso podría enseñar a los niños a "pensar con rapidez y desenvolverse en el mundo". Tampoco ayuda que MacKenzie Price, cofundadora de Alpha School, haya dicho que planea mantener fuera del salón de clases los "temas sociales sensibles" (traducción propia), una categoría que, en el clima político actual, podría incluir los derechos de las mujeres, la historia de la esclavitud en Estados Unidos o el pasado migratorio del país. Eso podría no parecer un problema mayor cuando se habla de kínder, pero en algunas sedes, Alpha School ofrece el programa hasta el nivel de preparatoria.
Compañías como Forge tampoco comparten métricas de desempeño académico, por lo que no existe evidencia pública de que estas escuelas privadas basadas en IA estén mejorando los resultados educativos de sus estudiantes.
Por qué importa
El auge de estas escuelas ilustra cómo la desconfianza generalizada hacia la inteligencia artificial no impide que sectores con alto poder adquisitivo apuesten por ella en ámbitos tan sensibles como la formación de sus hijos, incluso en ausencia de datos que respalden su efectividad o de mecanismos de rendición de cuentas sobre el contenido que reciben los estudiantes.