El fallido auto autónomo de Apple dejó como legado sus chips de IA
El programa de auto autónomo de Apple nunca llegó a concretarse, pero según reveló el periodista Mark Gurman en su más reciente edición del boletín Power On, ese proyecto cancelado terminó siendo la base de lo que hoy convirtió a los chips de la empresa en potentes procesadores de inteligencia artificial.
Del auto autónomo al Neural Engine
De acuerdo con Gurman, en las primeras etapas de desarrollo de la plataforma de conducción autónoma, Apple identificó que necesitaría un procesamiento de IA muy potente directamente en el dispositivo. Aunque el procesador diseñado específicamente para el vehículo nunca se terminó, ese trabajo llevó al desarrollo del Neural Engine, el componente que hoy es la columna vertebral del procesamiento de inteligencia artificial en los dispositivos de Apple.
El Neural Engine debutó con el iPhone X y el chip A11 Bionic. En sus primeros años, se usó principalmente para visión por computadora, impulsando funciones como Face ID, Animoji y realidad aumentada. Con el tiempo, esa base permitió a Apple posicionarse como pionera en el procesamiento de IA en el dispositivo, llevando el Neural Engine también a las computadoras de escritorio a través de los chips de la serie M. Aunque el software de inteligencia artificial de Apple ha ido por detrás del resto de la industria, su hardware se ha mantenido competitivo, lo que además le ha permitido a la empresa destacar sus funciones de privacidad, dado que se envían menos datos a la nube.
La apuesta hacia adelante
Según Gurman, Apple está convirtiendo el hardware de inteligencia artificial en un pilar central de su estrategia futura. La empresa se saltaría las versiones Pro, Max y Ultra de su próximo chip M6 para acelerar en cambio el desarrollo del M7, que llegaría en la primera mitad de 2027 con mejoras significativas en el Neural Engine. Se espera que el M7 Ultra sea, además, la base de un nuevo producto de tipo servidor de Apple, con soporte para hasta 1.5 TB de memoria RAM.