Un estudio de Stanford halla que la IA golpea con más fuerza los empleos de nivel inicial
Durante años, distintas voces de la industria de la inteligencia artificial advirtieron sobre una eventual crisis laboral impulsada por sistemas cada vez más capaces de reemplazar tareas humanas a menor costo. Una investigación actualizada de economistas de la Universidad de Stanford sugiere que ese impacto ya es medible, y que golpea sobre todo a los trabajadores más jóvenes.
La edición de agosto de 2026 del estudio "Canaries in the Coal Mine? Six Facts about the Recent Employment Effects of Artificial Intelligence" ("¿Canarios en la mina de carbón? Seis datos sobre los efectos recientes de la inteligencia artificial en el empleo", traducción propia) actualiza una investigación publicada el año pasado con datos más recientes. Los autores encontraron que la tendencia identificada entonces para los trabajadores de nivel inicial no solo persiste, sino que se profundiza.
Según el estudio, el empleo entre trabajadores de 22 a 25 años en las ocupaciones más "expuestas a la IA" es hoy 19% menor que en ocupaciones menos expuestas. El año pasado, esa brecha era de apenas 13%.
Cómo se midió el impacto
Para llegar a esos números, el equipo utilizó una amplia muestra de datos de nómina de alta frecuencia y anonimizados, recopilados por la empresa de gestión de recursos humanos ADP. Luego clasificaron cada ocupación según su nivel de "exposición" a la IA, combinando un índice de impacto laboral usado en investigaciones previas con el Índice Económico de Anthropic, que mide cómo distintas ocupaciones usan el modelo Claude en el trabajo diario (Google publicó el mes pasado un informe similar basado en el uso ocupacional de Gemini).
A nivel de toda la economía, el estudio no halló diferencias significativas de empleo entre las ocupaciones más y menos afectadas por la IA. Pero al aislar a los trabajadores de 22 a 25 años, el panorama cambia: desde 2022, el empleo en el 40% de las ocupaciones más impactadas por la IA cayó cerca de 11%, mientras que en el 60% de las ocupaciones menos impactadas el empleo de ese mismo grupo creció 10% en el mismo período.
Los investigadores detectaron que el fenómeno se explica principalmente por una menor contratación de trabajadores de nivel inicial en las ocupaciones más expuestas, y no por más despidos o renuncias. El efecto también se refleja más en el nivel de empleo que en los salarios.
Automatización frente a aumento de capacidades
El estudio distingue además entre usos "automatizadores" de la IA, que reemplazan por completo tareas antes hechas por personas, y usos "aumentativos", que ayudan a los trabajadores a ser más eficientes en tareas que aún necesitan realizar. Ocupaciones como contadores, auditores y recepcionistas se ubicaron entre las más susceptibles a la automatización, mientras que puestos como director ejecutivo o enfermero registrado aparecieron entre los que más usan la IA de forma aumentativa. Las primeras mostraron los peores niveles de empleo para trabajadores jóvenes.
Erik Brynjolfsson, investigador principal del estudio, declaró al Washington Post que los efectos "son reales, persistentes y se están ampliando", y expresó su preocupación por un mercado laboral que "mantiene su nivel general de empleo mientras cierra en silencio la rampa de entrada para quienes están comenzando sus carreras" (traducción propia).